Il messaggio per questo mese è molto speciale: viene dai nostri confratelli giovani che sono stati insieme per due giorni in più alla casa madre dopo il corso di spiritualità giuseppino-marelliana ed il symposium su San Giuseppe Marello. Loro hanno valuto esprimere a voi quanto sono importanti per loro due dei nostri pastorali prioritarie: quello giovanile e quello vocazionale. Ecco, quindi, loro messaggio.
Siamo arrivati alla metá di quest’anno nel quale stiamo celebrando il Centenario dell’Approvazione Pontifica della Congregazione e riflettendo sul nostro servizio alla Chiesa locale. In questi due messi passati, ho avuto l’opportunitá e piacere di accompagnare il Padre Generale, P. Michele Piscopo, nella sua visita canonica ai confratelli in Brasile e Messico (anche assieme a P. Guido Miglietta e P. Sabu Meleth!). E’ stata davvero una benedizione poter vedere quello che abbiamo potuto fare di bene in queste due nazioni, in particolare per quanto riguarda nostro servizio alla Chiesa. Tutti i vescovi che abbiamo incontrato sono d’accordo sul fatto che avere la nostra Congregazione nelle loro diocesi è una benedizione, specialmente per nostro spirito di disponibilità ad aiutarli per quanto possible.
El Espíritu Santo les llene con su gracia y fuerza para poder testimoniar con ánimo el amor que Dios nos ha demostrado en Nuestro Señor Jesucristo.
El mes pasado, nosotros el equipo Internacional de la Pastoral Juvenil Josefino-Marelliano hemos tenido la bonita oportunidad de estar juntos con Don Francesco Pierpaoli, Encargado del Pastoral Juvenil de la región le Marche y Director del Instituto Juan Pablo II a Loreto. Don Francesco nos habló de su experiencia con los jóvenes en Italia y de como nosotros, religiosos, podemos participar en este trabajo.
Saludos y Paz a Ustedes en el Señor Resucitado, ¡Aleluya!
Continuamos nuestra reflexión en este año Centenario sobre nuestro servicio a la iglesia local, especialmente en el pastoral juvenil y vocacional. Un campo dónde podemos prestar un servicio particular a la iglesia local es en el animar los jóvenes a participar en la eucaristía el domingo y los otros días festivos... como también en otras ocasiones.
Saludos y paz a todos ustedes. El Dios del amor les llene con su gracia mientras nos preparamos a entrar en aquella semana, la más Santa de todas las otras, para estar con Jesús en su Pasión y Muerte, para poder quedar luego para siempre con Él en la vida Resucitada. Gritemos con voz fuerte en la alegría y esperanza de aquella vida de resurrección: ¡Aleluya!!
Saludos y paz en el Dios y Salvador nuestro Jesucristo. Su fiel Guarda, nuestro Patrón y Protector San Josè, nos proteja de todas aquellos cosas que pueden llevarnos lejos de Quien quien es la fuente de la vida y del amor.
Como ya les he comentado en el mensaje del mes pasado, a nivel de Congregación, estamos meditando sobre nuestro servicio que ofrecemos a las Iglesias locales dónde vivimos y trabajamos. A todos ustedes se les pidió de hacerme saber que están haciendo la Iglesia local donde ustedes trabajan para la pastoral juvenil a nivel nacional y como participan ustedes en las varias iniciativas. Sus respuestas también serán de ayuda en la preparación para el Tercer Congreso de los Jóvenes Josefinos-Marellianos que se tendrá en el 2010 en la cuidad de México, porque uno de los temas para el Congreso es precisamente nuestra colaboración con las Iglesias locales en los programas juveniles y vocacionales. Les pido de hacer llegar sus respuestas antes del fin de este mes.
A todos salud y paz por este nuevo año. Esté lleno de las gracias de Dios por nosotros y por nuestros jóvenes.
Este año celebramos el centenario de la aprobación pontificia de nuestra Congregación y hemos sido solicitados por el Superior General a usarlo para meditar sobre nuestro servicio a la Iglesia y como mejorarlo. Ciertamente uno de los servicios más importantes que ofrecemos a la Iglesia como una congregación religiosa es vivir fielmente nuestros votos y nuestra vida comunitaria. Però estamos llamados en particular de considerar nuestro ministerio, apostolado, que ofrecemos a la Iglesia.