El Espíritu Santo les llene con su gracia y fuerza para poder testimoniar con ánimo el amor que Dios nos ha demostrado en Nuestro Señor Jesucristo.
El mes pasado, nosotros el equipo Internacional de la Pastoral Juvenil Josefino-Marelliano hemos tenido la bonita oportunidad de estar juntos con Don Francesco Pierpaoli, Encargado del Pastoral Juvenil de la región le Marche y Director del Instituto Juan Pablo II a Loreto. Don Francesco nos habló de su experiencia con los jóvenes en Italia y de como nosotros, religiosos, podemos participar en este trabajo.
Esto como tentativa para entender mejor aquél empeño que decimos claramente de tener en la segunda parte del documento Paso a paso, de estar con y en la Iglesia local: Es nuestra convicción y punto de partida esencial en la pastoral juvenil el empeño de no crear caminos paralelos respecto a los propuestos por las Iglesias locales. Más bien, la pastoral juvenil Josefino- Marelliana asume las opciones fundamentales realizadas por la Iglesia local y las promueve activamente.
En nuestra pastoral juvenil Josefino-Marelliano, tiene el empeño fundamental de trabajar con y en la Iglesia local; la pregunta que le hemos hecho a Don Francesco es: ¿cómo podemos hacer esto siempre mejor? Principalmente, nos dijo, siguiendo el pensamiento de la Iglesia, es decir vivir fielmente nuestro compromiso de los votos y así testimoniar la validez de la vida de fe en Cristo en el mundo para con nuestros jóvenes. Ellos tienen que ver en nuestra elección de vida como se viven los consejos evangélicos, el deseo y la elección de seguir a Cristo son una elección verdadera que da vida y no una selecta "necedad." Don Francisco dijo: que nosotros los consagrados podemos testimoniar a esto en un modo más radical. Cuando somos alegres en nuestra consagración, particularmente de frente a los jóvenes, hacemos un gran servicio a la Iglesia local.
Don Francesco también nos animó a poner a disposición de la Iglesia local nuestro carisma y nuestra espiritualidad en la pastoral juvenil. Este se hace más eficazmente participando a cualquier grupo de diálogo y asesoría que viene ofrecido por la diócesis. De nuestra parte podemos ser fieles a este empeño cuando participamos en las actividades y en los programas de la pastoral juvenil, dándole un "sabor" Josefino-Marelliano. Cuando él habló de como tenemos que dialogar con los jóvenes, nos ha presentado cinco principios para este diálogo que yo creo también sean válidos para el diálogo entre nosotros Religiosos y la Iglesia local. Los reproduzco aquí en este espíritu:
1. La acogida incondicional: crear un ambiente abierto al diálogo para una comunicación más eficaz. Si llegamos con prejuicios o una "agenda" propia, el diálogo verdadero se pone imposible.
2. La escucha atenta: sabiendo que el conocimiento de lo que es verdadero sólo se puede llegar con el discernimiento comunitario, considerando los otros como profetas, es decir como los que revelan la Palabra de Dios, y como personas con talentos específicos necesarios para poder trabajar eficazmente en la pastoral juvenil. En otras palabras, tenemos que escucharnos mutuamente porque cada uno tiene algo esencial para contribuir.
3. La oferta de protagonismo: puesto que cada uno tiene algo esencial que ofrecer, entonces cada uno tiene derecho de hacer su parte y de ser implicado en las decisiones de la comunidad por cuanto concierne la Pastoral Juvenil en la Iglesia local.
4. La programación: planear, crea la posibilidad de seleccionar y organizar los recursos, ¡entre los cuales hay también el nuestro de la Pastoral Juvenil Josefino-Marelliano! Por ello se convierte en un esfuerzo total y unitario, en el que cada uno conoce el propio papel y tarea.
5. La responsabilidad educativa de todos los adultos: cada adulto es un educador y por ello es llamado a ser implicado en la educación de los jóvenes según papeles y carismas específicos, y esto también incluye nuestro papel y nuestro carisma como consagrados y Oblatos de San José.
He tenido una experiencia de este tipo de diálogo y colaboración en la Diócesis de Sacramento cuando fui Animador Vocacional en la Provincia de California. Fui invitado a hacer parte del equipo Vocacional de la diócesis y teníamos encuentros regulares dónde compartimos ideas sobre el nuestra pastoral y actividades, planeamos actividades para realizar juntos; creamos juntos subsidios vocacionales en la diócesis y así las congregaciones religiosas tuvieron su espacio; al final, ha sido una experiencia profunda de vida y trabajo con y en la Iglesia local, basada esencialmente en los principios arriba enumerados. A lo mejor ustedes han tenido experiencias parecidas. Les pido de compartir conmigo tales experiencias para que yo pueda compartirlas después con los demas. Así seremos animados a trabajar con y en la Iglesia local, no solamente porque hace parte de nuestro empeño de pastoral juvenil Josefino-Marelliano sino porque es mejor para nuestros jóvenes y por la Iglesia.
En Jesús, Maria, José y Marello,
P. Brian Crawford, OSJ,
Encargado General del Pastoral Juvenil y Vocacional